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¿No deberíamos tener todos el derecho de saber lo que realmente está entrando en nuestro cuerpo y así poder juzgar si queremos consumirlo? En un entorno en el que no se exige un nivel mínimo de seguridad o calidad para el Cannabis o los productos derivados de él resulta fácil entrar en contacto con sustancias no deseadas como toxinas, microorganismos y otros tipos de contaminantes.

A simple vista no siempre es posible detectar si un producto contiene moho, bacterias, hongos..., que pueden causarnos daños importantes, especialmente a aquellos consumidores que hacen un uso medicinal del Cannabis.

La potencia del producto, su perfil cannabinoide, también es un dato valioso para entender lo que se está consumiendo y el efecto que tendrá en el organismo.

Cada vez surgen más concentrados y derivados de Cannabis. El empleo de disolventes es frecuente en el proceso de extracción de los cannabinoides necesarios para estos productos. El butano, el hexano, el alcohol isopropílico y el etanol son disolventes utilizados en la extracción del concentrado de Cannabis que pueden dejar residuos muy perjudiciales para nuestra salud. Si realmente quieres conocer la composición y calidad de lo que consumes, será necesario llevar a cabo una evaluación técnica de los mismos.

Preguntas Frecuentes