Conoce a los Expertos: Entrevista con el Dr. Ethan Russo

Por Raquel Peyraube

Dra. Raquel Peyraube es Doctora en Medicina y especialista en Uso Problemático de Drogas, con formación en Psiquiatría, Toxicología, Psicoterapia Psicoanalítica, en temas de Infancia, Adolescencia y Exclusión social y cuenta con 28 años de experiencia. A lo largo de su desempeño ha hecho contribuciones en capacitación, prevención, tratamiento y reducción de daños, incluyendo desarrollos teóricos y metodológicos innovadores con énfasis en cuestiones éticas. ExDirectora Clínica de ICEERS, en la actualidad es asesora ad hoc de la Secretaría Nacional de Drogas de Uruguay en la reforma de la política pública de drogas y del Instituto de Regulación y Control del Cannabis. Es investigadora clínica y miembro de equipos de investigación para el monitoreo de la ley en Uruguay. Integra varios comités científicos internacionales y es miembro activo de la IACM (International Association for Cannabinoid Medicines). Actualmente, dedicada al desarrollo de ensayos clínicos, a la educación médica en cannabis medicinal, la difusión de información y consultorías para la Reforma de las Políticas de Drogas en distintos países.

Conoce a los Expertos es una serie de entrevistas realizadas por expertos del campo del Cannabis a líderes mundiales en investigación y en la práctica clínica del Cannabis como medicina.

Conoce a los Expertos: Entrevista con el Dr. Ethan Russo

El Dr. Ethan Russo, doctor en medicina y neurólogo certificado, es investigador de psicofarmacología y director médico de PHYTECS, una empresa de biotecnología que investiga y desarrolla enfoques innovadores dirigidos al sistema endocannabinoide humano (SEC).

Entre 2003 y 2014 fue asesor médico Senior y médico de estudios en GW Pharmaceuticals en varios ensayos clínicos de fase I-III de Sativex® para el alivio del dolor del cáncer insensible al tratamiento opioide optimizado, y estudios de Epidiolex® para la epilepsia intratable.

Ha ocupado cargos en la facultad en Ciencias Farmacéuticas en la Universidad de Montana, en la facultad de Medicina en la Universidad de Washington, y como profesor invitado en la Academia China de Ciencias.

Es ex-presidente de la Sociedad Internacional de Investigación sobre Cannabinoides y antiguo presidente de la Asociación Internacional de Medicamentos Cannabinoides. Ha estado vinculado a la Junta Asesora Científica del Consejo Botánico Americano.

Es autor de numerosos libros, capítulos de libros y artículos sobre cannabis, etnobotánica y fitoterapia. Sus intereses de investigación han incluido correlaciones de los usos históricos del cannabis con los mecanismos farmacológicos modernos, el tratamiento fitofarmacéutico de la migraña y del dolor crónico, y las interacciones fitocanabinoides / terpenoides / serotonérgicas / vanilloides.

En mayo de 2016 asistió como profesor invitado en Uruguay al Curso sobre Cannabis Médica para médicos organizado por el Sindicato de Médicos (SMU), ICEERS y la Junta Nacional de Drogas. Sus conferencias han tenido un tremendo éxito.

R. Peyraube: Cuéntenos qué es la Deficiencia Clínica Endocannabinoide (DCE) y cómo se le ocurrió pensar en ella.

E. Russo: La deficiencia clínica endocannabinoide (DCE) es un concepto que conozco desde hace mucho tiempo, sin embargo, publiqué sobre ella por primera vez en 2001, luego más ampliamente en 2004, con una revisión actualizada en 2016. Los endocannabinoides son neuromoduladores químicos similares a los neurotransmisores, pero que actúan al modificar la liberación de estos últimos. Cada neurotransmisor tiene una o más enfermedades que están asociadas con una deficiencia: hemos visto que las demencias, como el Alzheimer, están asociadas a una deficiencia de la acetilcolina, la serotonina puede estar demasiado baja en los cuadros de depresión y la enfermedad del Parkinson está asociada a una deficiencia de la dopamina. Me pregunté entonces, ¿qué pasaría si hubiera una deficiencia en la función del endocannabinoide? Las respuestas fueron claras: se producirían múltiples trastornos en todo el cuerpo, particularmente la aparición de dolor donde no debía haberlo, alteraciones sensoriales, trastorno de la función gastrointestinal y problemas del estado de ánimo, entre otros. Esta situación parecía ajustarse a una serie de enfermedades en las que nuestro "tratamiento convencional" había arrojado poco beneficio. Entre estos, los principales eran la migraña, la fibromialgia y el síndrome del intestino irritable.

R. Peyraube: ¿Cuál es la teoría que apoya su existencia?

E. Russo: Existen cosas en común en estos tres trastornos. Todos ellos son diagnósticos de exclusión donde no hay pruebas de laboratorio o exploraciones para probar su presencia. Más bien, son síndromes clínicos definidos por síntomas típicos. Todos son bastante comunes, y a menudo mal tratados a pesar de los esfuerzos hechos con distintas drogas y no drogas. Además, todos suponen un dolor que parece fuera de proporción cuando no hay anormalidad definible del tejido. Todos están asociados con hiperalgesia, una reacción excesiva al dolor que puede estar mediada en el cerebro. Además, están ligeramente determinados genéticamente y son condiciones co-mórbidas. Es decir, tienden a ocurrir en los mismos individuos a lo largo de la vida. Todas estas características sugirieron una fisiopatología común que no era evidente a partir de otras explicaciones. Una deficiencia clínica endocannabinoide parecía ser el mejor candidato para explicarlos, especialmente porque el cannabis parece proporcionar un excelente alivio para las tres condiciones.

R. Peyraube: ¿Esta teoría se aplicaría a todas las enfermedades para las que usualmente recomendamos o prescribimos cannabis o cannabinoides? Si no es así, ¿puede decirnos cuáles son las enfermedades explicables mediante esta teoría?

E. Russo: No, pero se aplica a muchas. Hay pruebas de que la DCE también es un factor que incide en el mareo, la enfermedad de Parkinson, el síndrome de estrés postraumático, ciertos tipos de depresión, la causalgia, el síndrome de dolor regional complejo y muchas otras.

R. Peyraube: Siendo uno de los referentes más importantes en este campo, como investigador y clínico con una enorme experiencia, ¿qué recomendaría para los pacientes que padecen estas enfermedades que están pensando en iniciar un tratamiento con cannabis al no obtener los resultados esperados con sus tratamientos actuales?

E. Russo: Iniciar un tratamiento con medicamentos basados en el cannabis es un problema serio en casi todas partes debido a su estatus legal y cuando ese no es el problema, entonces lo son las dudas sobre su seguridad y eficacia. En primer lugar, garantizo que el cannabis puede ser extremadamente seguro cuando está bien empleado. Además, a excepción de los problemas pulmonares asociados con el tabaquismo, o la posibilidad de tomar demasiada cantidad en muy poco tiempo, los riesgos a largo plazo son muy benignos, de hecho. Mi mejor consejo es el siguiente:

  1. Iniciar con poca cantidad e ir despacio con su dosificación.
  2. Usar la cantidad suficiente para controlar los síntomas (dolor, espasticidad, etc.), pero no tanto como para producir efectos psicoactivos innecesarios.
  3. Elegir un profesional que esté bien informado en el área, o de mente lo suficientemente abierta para escuchar sus preocupaciones y apreciar sus esfuerzos para aprender de ello.

R. Peyraube: ¿Existen riesgos relacionados de la interacción con la medicación habitual que toma el paciente?

E. Russo: En la mayoría de los casos, no. Hay posibilidades de sedación al combinar el cannabis con medicamentos o alcohol, pero estos no suelen ser severos. El cannabidiol en dosis muy altas afectará los niveles de algunos medicamentos anticonvulsivos, pero no hay medicamentos que no puedan combinarse con cannabis mientras se mantenga una vigilancia adecuada.

R. Peyraube: Si el tratamiento con cannabis funciona para ellos, ¿cuál es la evolución esperada? Quiero decir, los resultados ¿son inmediatos y espectaculares? Si no, ¿cuánto tiempo se tarda en ver si funciona?

E. Russo: La mayoría de las situaciones en las que un tratamiento con cannabis puede ayudar mostrarán una respuesta en dos semanas, o como máximo, un mes. La excepción es la enfermedad de Parkinson, donde pueden requerirse varios meses para producir los mejores efectos. Dado que el cannabis se emplea principalmente en situaciones crónicas, si ayuda y no produce demasiados efectos secundarios, puede utilizarse indefinidamente.

R. Peyraube: Muchas gracias por compartir con nosotros sus conocimientos y experiencia en materia de Cannabis y Canabinoides, y por ayudarnos a difundir información científica para que la gente pueda tomar buenas decisiones.