El boom de la industria del cannabis medicinal

Por Ester Aso

Doctora en Biología por la Universitat Pompeu Fabra, actualmente desempeñando las tareas de Profesora Agregada de Farmacología en la Universitat de Barcelona. Su labor investigadora se ha centrado en los últimos 15 años en el estudio del papel del sistema endocannabinoide en enfermedades mentales y, especialmente, en el potencial terapéutico de los cannabinoides contra enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. Fruto de esas investigaciones, ha publicado una veintena de artículos científicos relacionados con los cannabinoides y ha participado en numerosos proyectos de investigación financiados con fondos públicos y privados. Miembro de la Sociedad Española de Investigación sobre Cannabinoides desde 2.004, ejerció como Vocal de su Junta Directiva durante el periodo 2.011-2.105.

La industria del cannabis está experimentando un crecimiento sin precedentes a nivel global, impulsada principalmente por cambios legislativos que despenalizan el consumo y regulan la producción de derivados de la planta del cannabis con fines terapéuticos y, de manera más restrictiva, recreacionales.

Este progreso a nivel político responde esencialmente a la creciente demanda social de una regulación del uso del cannabis medicinal. Esta demanda, a su vez, viene auspiciada en parte por los avances científicos que demuestran la potencial utilidad terapéutica de algunos derivados del cannabis en un número cada vez mayor de enfermedades. Por ello, podemos afirmar que el auge de la industria del cannabis actual se debe en buena medida a la conjunción de intereses científicos, sociales, políticos y económicos.

Legalización del cannabis medicinal

Actualmente, más de treinta países han legalizado el uso terapéutico de extractos de cannabis y se estima que al menos una decena más lo hará en los próximos años. Uruguay, Israel y Holanda han sido países pioneros en este sentido, pero han sido probablemente los cambios legislativos en dos potencias económicas mundiales como los Estados Unidos de América (EEUU) y Canadá los que más han contribuido al actual boom de la industria del cannabis.

En EEUU, aunque a nivel federal no se ha legalizado, más de la mitad de los estados miembro han aprobado leyes que regularizan el uso del cannabis medicinal. En 10 de estos estados, incluidos algunos de los más poblados, el uso del cannabis es legal para cualquier finalidad. Además, la aprobación en mayo de 2.018 de la ley federal conocida como "Right to Try", o derecho a probar [1], permite que los pacientes con enfermedades terminales puedan acceder a terapias experimentales que hayan completado ensayos clínicos en fase I, aunque no hayan sido todavía aprobadas por la agencia regulatoria del medicamento Food and Drug Administration (FDA). De esta manera se ha abierto la puerta para que los pacientes en situaciones críticas puedan tratarse con derivados del cannabis en todo el territorio. Por otro lado, la aprobación por primera vez de un medicamento basado en un extracto cannábico, el Epidiolex® [2], para el tratamiento de epilepsias infantiles refractarias por parte de la influyente y poderosa FDA en junio de 2.018 ha sentado un precedente regulatorio a nivel internacional para la aprobación futura de fármacos derivados del cannabis para ésta y otras indicaciones.

Canadá marcó un hito el pasado 17 de octubre de 2.018 ya que, aunque el cannabis medicinal estaba legalizado en ese país desde 2.001, ese día entró en vigor la ley que legaliza y regula el consumo de cannabis para cualquier finalidad [3], convirtiéndose así en la primera potencia económica mundial en despenalizar completamente el cannabis. Cabe destacar que esa ley es fruto de una intensa labor de consultoría del gobierno con los numerosos agentes implicados: legisladores, cuerpos de seguridad, expertos del campo de la salud, científicos, profesionales de la industria, asociaciones de pacientes y ciudadanos en general, 30.000 de los cuales participaron activamente en la consulta realizada por las autoridades [4]. Esa ley nació con un triple objetivo: reducir la criminalidad asociada al mercado ilegal del cannabis, proteger a la juventud de los riesgos asociados al mal uso de esta sustancia y promover la salud pública y la seguridad de los pacientes permitiendo el acceso de los adultos a cannabis legal y controlado. Es posible que esa ley y el sistema de venta controlada del cannabis implementado en Canadá, que combina la participación del estado y de entidades privadas en la red de dispensarios autorizados, se conviertan en el modelo a seguir para otros países que en el futuro legalicen el consumo de cannabis.

Crecimiento de la industria del cannabis

Ante este marco global cada vez más favorable a la producción y venta legal de derivados cannábicos, la industria del cannabis vislumbra un mercado potencial enorme, valorado en miles de millones de dólares. De hecho, algunas estimaciones sitúan la tasa de crecimiento de la industria del cannabis en un 16% anual para los próximos años, de manera que se prevé que para 2.025 este negocio genere unas ventas comparables a la facturación actual de un gigante de la industria de la moda como es Inditex. Estas expectativas de crecimiento del sector, comparables a las generadas en torno a las empresas puntocom durante la primera década de este siglo, no han pasado desapercibidas para los grandes inversores. Revistas económicas tan prestigiosas como Forbes, o agencias muy influyentes en el sector financiero y de negocios, como Bloomberg, han dedicado ya numerosos artículos a la industria del cannabis, a la cual presentan como la gran oportunidad para rentabilizar significativamente las inversiones. Grandes fortunas como la del cofundador de PayPal, Peter Thiel, o la del propietario de la cerveza Corona, han apostado fuerte por esta incipiente industria generando un efecto llamada para otros grandes holdings de inversión participados por importantes entidades del sector de la banca, de la construcción y del metal, entre otros. Así, la cotización en bolsa de algunos productores de cannabis medicinal ha mostrado un ritmo de crecimiento muy superior al de sectores tradicionales o de nuevas tecnologías durante el último año. La industria farmacéutica tradicional tampoco se ha mantenido al margen de este auge del sector cannábico. Importantes empresas farmacéuticas han establecido alianzas estratégicas principalmente con empresas canadienses, pioneras a nivel mundial en este sector, para hacerse con el mercado de la producción y distribución de los preparados cannábicos con fines terapéuticos.

Además, la industria está explorando otras muchas aplicaciones del cannabis más allá del uso terapéutico o recreacional, que incluyen la fabricación de textiles, materiales de construcción, productos de cosmética, abonos y piensos para animales, así como productos para la alimentación humana. De hecho, existen ya numerosos productos de consumo humano en el mercado americano que contienen alguno de los componentes no psicoactivos del cannabis, principalmente cannabidiol, como cremas, aceites, harinas e incluso golosinas y refrescos. Grandes compañías del sector de la alimentación como Walmart y Coca Cola han valorado la posibilidad de desarrollar nuevos productos ligados al cannabis. El negocio del cannabis ha suscitado igualmente el interés de pequeños y grandes agricultores de EEUU que han visto en el cultivo del cannabis una alternativa real a la menguante demanda de tabaco o a la devaluación del precio de los otrora rentables cultivos de maíz y soja [5].

El alcance de este auténtico boom de la industria del cannabis deberá valorarse con la perspectiva del tiempo, que confirmará si las expectativas económicas creadas en torno a este sector emergente se materializan o no, pero lo que es innegable es que supone un punto de inflexión para todos los agentes implicados en el sector del cannabis: industria, políticos, consumidores e investigadores.

Oportunidades y retos

Este nuevo escenario abre un abanico de nuevas oportunidades para todos ellos. En primer lugar, supone un incremento del volumen de negocio muy significativo y la posibilidad de expansión a nivel internacional para las empresas ya establecidas en la industria del cannabis. Favorece además la creación de nuevas compañías en el sector y la diversificación de negocio de otras ya existentes que operaban en otros ámbitos. En este sentido es bastante ilustrativo el ejemplo de Canadá, donde el 70% de las más de 130 empresas con licencia para cultivar cannabis medicinal la han obtenido en los dos últimos años. Se estima que sólo en el primer año después de la legalización completa en Canadá se crearán hasta 125.000 nuevos puestos de trabajo en el sector [6], más del doble de los puestos vacantes que existen actualmente en Silicon Valley, donde se concentran las mayores corporaciones de alta tecnología del mundo. En segundo lugar, de este crecimiento en torno al cannabis se podrá beneficiar igualmente la comunidad científica vinculada a la investigación sobre cannabinoides, que verá en la industria del cannabis por un lado una oportunidad de desarrollo profesional hasta ahora muy limitada por la escasez de empresas en este sector con inversión en investigación y desarrollo y, por otra parte, una potencial fuente de inversión adicional para los proyectos de investigación llevados a cabo en el ámbito académico. Sin duda esta inversión revertirá en un mayor conocimiento de los efectos del cannabis y de las potenciales utilidades terapéuticas de sus extractos. Por último, los consumidores de cannabis terapéutico, e incluso recreacionales en los lugares en los que sea legal, se beneficiarán igualmente de la posibilidad de acceder con mayor facilidad a producto controlado y de calidad elaborado bajo las estrictas normas establecidas por ley, así como del asesoramiento de profesionales cualificados para ello. Además, el acceso del consumidor a productos legales y controlados permitirá reducir el mercado negro existente y la criminalidad asociada a este negocio ilegal.

Sin embargo, este nuevo escenario global plantea también una serie de retos importantes. Las noticias que se han ido sucediendo en los últimos años sobre el sector han generado enormes expectativas respecto al potencial terapéutico del cannabis a nivel social. Para atender a esas expectativas y la creciente demanda de la sociedad, los políticos de los países en los que todavía no se ha legislado al respecto deberán afrontar una reforma legal que puede generar controversia en determinados sectores y fomentar una red de colaboración entre la industria, los profesionales de la salud y los ciudadanos que permita la implantación de un modelo fiable y seguro de dispensación de productos controlados y de calidad, en el caso de que se avance hacia la legalización del uso del cannabis. Además, deberán promover intensamente la educación sobre los riesgos del consumo de esta sustancia especialmente entre la población más vulnerable: jóvenes y personas con predisposición a desarrollar una enfermedad mental. Éste supone un desafío mayor teniendo en cuenta el creciente número de consumidores de cannabis en las sociedades desarrolladas y la disminución de la percepción de riesgo asociada al consumo de esta sustancia. Ante este reto, la comunidad científica debe igualmente desempeñar un papel decisivo en la divulgación en la población general sobre las evidencias preclínicas y clínicas existentes del uso del cannabis en determinadas enfermedades pero también sobre los riesgos asociados al mal uso del cannabis.

Referencias

[1] https://www.congress.gov/bill/115th-congress/senate-bill/204/summary/81

[2] https://www.accessdata.fda.gov/drugsatfda_docs/label/2018/210365lbl.pdf

[3] https://www.canada.ca/en/health-canada/services/drugs-edication/cannabis/laws-regulations.html

[4] A Framework for the Legalization and Regulation of Cannabis in Canada. Ministry of Health. Government of Canada. ISBN: 978-0-660-07005-6

[5] https://www.bloomberg.com/news/articles/2018-11-29/ailing-u-s-farmers-covet-new-cash-bonanza-from-non-pot-cannabis

[6] https://www.bloomberg.com/news/articles/2018-12-02/marijuana-hiring-so-hot-in-canada-firms-are-importing-workers

Image: Marijuana grower in Denver, Colorado by My 420 Tours is licensed under CC BY-SA 4.0